16.10.09

Lo que quieren tapar Sonrisas de Bombay y Jaume Sanllorente

SONRISAS Y LÁGRIMAS DE BOMBAY

Sonrisas de Bombay se dedica a inyectar dinero a iniciativas sociales ajenas con el mismo entusiasmo con que otros reflotan compañías. "Tenemos que funcionar como una empresa y sin subvenciones. Pero no para aumentar beneficios, sino beneficiarios", afirma Jaume Sanllorente, fundador en 2005 de esta ONG de fulgurante modelo de crecimiento.

Sobre todo tras la publicación del libro, truculento y conmovedor, en que este barcelonés de 33 años se presenta como el salvador de un orfanato de Bombay. Una licencia literaria, ya que se sumó a un equipo de dieciocho cooperantes locales y el centro nunco llegó a estar a punto de echar el cerrojo, según el portavoz de la institución. En cualquier caso, octubre sonríe a este exrelaciones públicas, que podrá colgarse la medalla de la Orden del Mérito Civil y saludar la aparición en EE.UU. y Brasil de su obra, que luego se editará en Francia.

También le sonríe por el estreno de una sede india -hay otra en el Eixample- tras dos años amparado en la rumbosa Oficina Comercial de España. “En agosto tuvimos hasta treinta visitas diarias. Algunas esperan de mí un perfil de santo y yo quiero resaltar la naturalidad. No soy religioso y me interesa dejar claro que no tenemos nada que ver con el cristianismo. Hay iglesias muy bestias que han entrado en India como ONG”, asegura.

Sin embargo, las modestísimas guarderías matinales que Sonrisas financia en suburbios chabolistas -alquiler, maestra, arroz y lentejas- forman parte de un proyecto de New Life, una organización evangélica integrista que acostumbra a crear chispas por su proselitismo. De hecho, más de la mitad del presupuesto anual de Sonrisas de Bombay -cerca ya de un millón de euros, gracias a tres mil socios y donaciones- se dedica a este programa, que tiene como coordinador al reverendo Jacob Serrao, impulsor de cientos de casas-iglesia en Bombay.

Con la ayuda de Serrao, Sonrisas asegura haber pasado de no tener ninguna guardería a tener "ciento nueve" en un año y medio. New Life, organización que se mueve en la semiclandestinidad por miedo al extremismo hindú, nos da una cifra aún más sorprendente: "Ciento veinticinco". Paradójicamente, la única escuela apoyada por Sonrisas de Bombay es confesional hindú y nacionalista marata.

Los malabarismos de Sonrisas ejemplifican las componendas, ambigüedades y renuncias que asaltan a una ONG occidental en un medio tan envenenado - social, política y religiosamente- como los suburbios de Bombay. Sobre todo cuando no se cuenta con profesionales y proyectos propios, apenas un flujo de dinero creciente que exige apadrinar iniciativas ajenas. Cabe señalar que Bombay, Calcuta y Benarés son las mecas mundiales de la cooperación internacional, con miles de ONG registradas, de opacidad variable, que compiten por canalizar solidaridad, en el mejor de los casos, o en arrendar pobres para captar recursos, en el peor.

Contra lo que pueda sugerir el libro, Sonrisas de Bombay no trabaja con niños de la calle ni con víctimas potenciales de la prostitución infantil. Su actual proyecto estrella es la escuela Yashodan,en Shastri Nagar, un barrio humilde pero no marginal. Está poblado por nativos maratas y es el bastión de la fuerza de choque del Ejército de Shiva, un partido chovinista hindú, que tan pronto se preocupa de poner alcantarillas como de hostigar a musulmanes o inmigrantes del Norte.

En el patio embarrado los niños festejan el Navratri -sólo celebran las festividades hindúes- con una especie de ‘ball de bastons’. En algunas aulas hay ídolos de Durga, incienso y ofrendas. En otra, leemos en la pizarra: “La atención médica es fácilmente accesible en Maharashtra, donde muchas enfermedades contagiosas han sido erradicadas y el nivel de vida ha mejorado enormemente”. El libro de geografía habla de la Tierra, los océanos... y de Maharashtra, en decenas de mapas. La web del patronato privado de la escuela -que no está cualificada para recibir subvenciones públicas- enumera entre sus principios "impedir la contaminación de valores occidentales".

“No somos nadie para intervenir en el programa educativo" defiende luego Ana Andrés, de Sonrisas. A los dos años de construirles una segunda planta, la ONG catalana ha recibido el aviso de que la escuela -construida en terreno municipal- será derribada para levantar viviendas. Un ejemplo clásico de extorsión, de los que tienen arreglo mediante dinero occidental no contaminado.

“Con la mafia se tiene que hablar”, esgrime Jaume, “y a los políticos, tienes que mostrarles respeto". Y continúa: “A los colaboradores les prohíbo la palabra ONG en el aeropuerto. Los indios lo llevan mal. Incluso nuestros empleados se enfadan cuando metemos a India entre los países subdesarrollados". Sonrisas de Bombay cuenta ya a sus beneficiarios por miles y da trabajo a 354 indios y nueve españoles, aunque hay que aclarar que a una maestra le paga 6.000 rupias al mes (85 euros), bastante menos que la escuela pública y laica. Aun así, ha conseguido aumentar el acceso de alumnos a ciclos superiores.

Los leprosos del centro de atención de Sión nos ceden sus asientos en la sala de espera, al aire libre. Este CAP ya existía, pero Sonrisas -en concreto, una socia extranjera- ha proporcionado a su personal un coche para proyectarse más allá de Bombay. Jaume Sanllorente dispone de un Mahindra Skorpio todavía más imponente -a su nombre, puesto que Sonrisas de Bombay ni siquiera es una ONG registrada en India. La mayoría de visitas quedan decepcionadas cuando se les niega la visita al orfanato Karuna, "salvado" -e incluso "comprado" por Sanllorente. “Nos hemos desvinculado porque es un proyecto autosuficiente”, concluye el fundador de Sonrisas.

Pero el orfanato es desde su fundación una iniciativa estrechamente apoyada por la Greater Grace World Outreach, una iglesia fundamentalista con sede en Baltimore, que ha abierto una iglesia dentro de la interclasista escuela adyacente. Dicha escuela fue construida hace cuatro años, no por Sonrisas, sino por la Fundación Fernando de EE.UU., cuyo fondo solidario, The Ambassador, da nombre al centro. Aunque para buscar grandes fortunas no debería hacer falta ir tan lejos. Bombay es una de las ciudades del mundo con mayor número de multimillonarios -entre ellos, los Ambani, la familia con la mayor fortuna y la vivienda más cara del planeta.


PD: En contraste con lo que afirma www.sonrisasdebombay.org , la transparencia deja mucho que desear en esta ONG que ha subido como la espuma gracias a que cuenta con relaciones públicas y gente del márketing en lugar de expertos en cooperación (por lo menos en Bombay). Cualquier periodista que pretenda contrastar las intoxicaciones del divo Jaume Sanllorente se arriesga a una campaña orquestada, con faxes calumniosos e insultantes enviados al director, vicedirector, jefe de área y subjefe de área de su periódico, mientras dos asalariadas abandonarán la sede del Ensanche de Barcelona camino de la redacción, dispuestas a renovar en persona las quejas sobre el periodista que demuestra tamaña "mala educación". Esto es, contrastar datos sobre el terreno en lugar de tragarse la versión de cuento de hadas que difunden, a mayor gloria del relaciones públicas que capitanea la empresa, auténtico héroe de la solidaridad bien entendida (es decir, la que empieza por uno mismo). Ciertamente, parte de los disparates de Sonrisas de Bombay podrían ser atribuidos, no a la mala fe, sino a la pura ignorancia. Por ejemplo cuando su dossier de empresas recuadra que "el 90% de los pobres y el 95% de los analfabetos de India son intocables". Una barbaridad. Para a continuación decir que ellos están volcados en este colectivo. Otra mentira de marketing. Ojalá que pronto brille la verdad -y la justicia y la igualdad, palabras tabú en el vocabulario de la mayoría de estas organizaciones neocaritativas, de pésima fama en India.

17.9.09

LA AUSTERIDAD GANDHIANA SEGÚN SONIA

La rentrée política india ha traído consigo una peculiar reencarnación de la austeridad gandhiana. No en la versión del mahatma sino de Sonia Gandhi. A ras de suelo, los ministros indios podrán seguir haciendo ostentación de su Ambassador blanco con sirena y apabullante escolta, trasnochado símbolo del poder a orillas del Ganges. Sin embargo, desde esta semana, tienen prohibido volar en clase business, por orden expresa de Sonia Gandhi. La presidenta del Partido del Congreso dio ejemplo el pasado lunes, volando en clase turista de Delhi a Bombay. Un diputado de su partido se levantó de su asiento en clase preferente para tocarle los pies, al verla entrar en el mismo avión. Y le subieron los colores al ver como Gandhi y sus guardaespaldas lo dejaban atrás para acomodarse en clase turista.

Y es que la Mamma de la política india espera que sus ministros den ejemplo -recortando sus gastos en un 10%- en un momento en que la India rural sufre la sequía, por un monzón insuficiente. Tanto es así que ha instado a su ministro y viceministro de Exteriores, S.M. Krishna y Shashi Tharoor, a que desalojen las suites en hoteles de cinco estrellas que ocupaban desde hacía tres meses. Tharoor -exvicesecretario general de la ONU y actualmente empeñado en vincular su Kerala natal con Catalunya- ha obedecido a regañadientes. Hasta el punto de tacharlo de "ridículo" en Twitter, tras asegurar que lo pagaba de su bolsillo. Y el ministro de Energías Renovables, el cachemir Faruq Abdullah -que en breve viajará a España- se ha quejado de que sus piernas son "demasiado largas para la clase turista".

Esta misma semana, el hijo de Sonia Gandhi, Rahul Gandhi, siguió el ejemplo materno, renunciando al helicóptero en favor del tren para un viaje de ida y vuelta de Delhi al Punyab. Por cierto que un vagón adyacente al suyo -de segunda clase, Rahul no aceptó cubiertos y comió con las manos como los demás- fue apedreado durante el trayecto, lo que despierta interrogantes de seguridad.

El súbito celo de Sonia Gandhi puede ser mediático, pero no gratuito. A pesar de la imagen de honradez del primer ministro, Manmohan Singh -que no está muy bien de la vista- por debajo se sigue cociendo de todo. En un año los ministros indios presentan facturas de viaje que, como promedio, multiplican por 75 su salario anual. Visto así, tiene menos mérito que Sonia Gandhi haya pedido a sus diputados que donen el 20% de su sueldo a los afectados por la sequía y que desciendan al nivel de los mortales.

No está de más recordar que India es una sociedad harto jerárquica en que el peor insulto es no reconocer el rango que alguien se atribuye y que se cuida mucho de ostentar. El hombre de la calle tiene sobrados motivos para estar hastiado de su clase política. Aunque la gran mayoría de diputados indios provienen de castas desahogadas -también en el partido de los intocables de Mayavati- es habitual que su fortuna se multiplique hasta por treinta durante una legislatura.
.
Por cierto, la semana pasada el Tribunal Supremo ponderaba detener las obras del memorial que Mayavati construye en Noida -junto a Delhi- con decenas de estatuas de héroes intocables -incluida ella misma con bolso- presupuestado en noventa millones de euros. Huelga hablar de apropiación indebida.

Por su parte, la oposición del BJP ridiculiza la política de gestos del gobierno y no piensa tomar medidas parecidas allí donde gobierna. Un importante diario cercano, The Indian Express, abría ayer con un titular en el que contrastaba los mensajes de austeridad con "los ministros que quieren azulejos españoles en sus despachos". La cosa va por el ministro de Empresas Públicas, Vilasrao Desmukh, que, siguiendo el Vaastu -fengshui autóctono- ha mandado construir un lavabo nuevo revestido con "rajoles" de la empresa castellonense Sanchis. Coste total, 25.000 euros.

Barak Obama dijo hace unos días en una escuela de EE.UU. que el personaje histórico con el que le gustaría cenar era el mahatma Gandhi, aun reconociendo que "no sería una cena muy abundante". Pero los menús oficiales se han sofisticado mucho en Nueva Delhi desde entonces.

2.9.09

LA ÚLTIMA PRINCESA INDIA


Gayatri Devi, rajmata de Jaipur


Gayatri Devi recordaba haber tenido un avión privado a su disposición desdeque tenía veintiún años, en la todavía India británica. Fue sucesivamente princesa de Cooch-Behar, maharaní de Jaipur y –tras la muerte de su marido, en accidente de polo en Inglaterra- rajmata –o reina madre- de Jaipur. Era también representante conspicua de la realeza india, con buena entrada en el palacio de Buckingham. Fue considerada como una de las mujeres más bellas del mundo en los años cincuenta, junto a la actriz también india, Leela Naidu, que falleció un día antes, a los 69 años.

La madre de Gayatri ya había sido considerada una de las bellezas más deslumbrantes de su tiempo. De hecho, el que sería el marido de Gayatri, Sawai Man Singh, la había pretendido. Sin embargo, Gayatri no se lo pensó dos veces cuando Singh, marajá de Jaipur -uno de los principados de mayor alcurnia- también le propuso en matrimonio. Tampoco le incomodó la poligamia de este, que convivía ya con dos esposas. En cualquier caso, serían Gayatri y Sawai –conocidos como Ayesha y Jai- la pareja que haría furor entre la jet set europea, especialmente
londinense, de la época. Últimos representantes del lujo asiático y el refinamiento de la cultura palaciega india y de sus abismos. 

Tras la muerte de su marido, pasó de princesa a “reina madre”, al convertirsesu hijo en marajá. Un título que, como todos los nobiliarios de India, dejaría de existir legalmente en un par de años, después de que el parlamento indio, a instancias de Indira Gandhi, los anulara, junto a las pensiones que llevaban aparejadas. Un trato que había sido acordado a finales de los años cuarenta, cuando los más de quinientos principados indios –algunos muy ricos, como Jaipur, otros más humildes- se integraron –de grado o por fuerza- en India –y en algún caso, en Pakistán. 

Desde entonces, Gayatri vivía en una pequeña residencia, en el mismocomplejo del que había sido su palacio. Gayatri entró en política y –a diferencia de la mayoría de nobles que la habían precedido, que habían fracasado estrepitosamente- obtuvo más de un 80% de votos de sus antiguos súbditos. Posteriormente, durante el estado de excepción, Indira Gandhi la encarceló durante unos meses. Algo que la escarmentó, centrándose a partir de entonces en obras benéficas. Dictó un libro de memorias, “Una princesa recuerda”, del que luego se desdijo. 

La belleza familiar también fue heredada por sus sobrinas Raima y Riya Sen,ambas modelos. 

El director indio JP Dutta, radicado en Londres, discutió durante los últimos años realizar una película de época basada en la vida de la maharaní de Jaipur, protagonizada por Aishwarya Rai, algo que entusiamaba a Gayatri Devi, pero que entonces no se materializó por problemas presupuestarios. Un proyecto que Dutta quiere rescatar, porque sin duda se trata de una vida de cine. 


Gayatri Devi nació en 1919 y falleció el pasado 29 de julio a los noventa años de edad. 

14.2.09

El fundamentalismo hindú contra San Valentín

BRAGUITAS ROSAS CONTRA LOS FANÁTICOS

JORDI JOAN BAÑOS

Bangalore. Corresponsal

La creciente guerra de costumbres en India podría resolverse hoy, provisionalmente, en un fuego cruzado de braguitas y de saris rosas. Los fundamentalistas hindúes llevan años presentando batalla a la festividad de San Valentín, vista como "un esfuerzo deliberado de las potencias extranjeras en destruir nuestra cultura". Estos movimientos de inspiración fascista -"Mein Kampf" se vende más en India que el Rig Veda- no dudan en aplicar su dialéctica de los puños contra chicas que se atreven a entrar en bares.

Sucedió a finales de enero en la costera Mangalore, cuando a plena luz del día tres decenas de jóvenes -oportunamente seguidos de un cámara, pero de ningún policía- la emprendieron a porrazos con varias jóvenes, arrastrándolas del pelo y humillándolas. Su delito, estar en un local donde se sirve alcohol, acompañadas de chicos. Algunos de los cuales, para mayor "deshonra", eran musulmanes. Las imágenes dieron la vuelta a India y han creado indignación entre la clase media.

Todos estos "defensores de la cultura india", sin excepción, iban vestidos al modo occidental, algo que consideran inaceptable en el caso de ellas. Para más inri, el primer ministro del estado -del partido chovinista hindú BJP- así como su homóloga en Delhi y el Ministro de Sanidad -estos dos últimos del Congress- echaron más leña al fuego: "La cultura de pub tiene que acabarse". Sólo la ministra de la Mujer incidió en el tema de fondo, que es la libertad e igualdad femenina y el carácter inaceptable de cualquier agresión. Porque la "cultura de pub" nunca ha sido visto como un problema, o antiindia, mientras ha sido un asunto masculino. Mientras, el ministro de ferrocarriles aprovecha para aconsejar a los jóvenes que no se casen por amor y mantengan la práctica del matrimonio concertado por los padres.

Pero no va a ser tan fácil devolver al redil a una generación de jóvenes asalariados que se ha acostumbrado a ganar más que sus padres desde el primer sueldo. A través de internet se han organizado y presentan batalla, no sin humor. Grupos como la "Confederación de mujeres laxas, modernas y frecuentadoras de pubs" ha puesto en marcha una campaña para enviar braguitas rosas a las oficinas del Ejército de Ram, el grupo extremista hindú de Mangalore. En un imprevisto acceso gandhiano, la cara visible de estos ya ha anunciado que responderá ofreciendo un sari rosa por cada braguita, "hasta un máximo de mil", algo igualmente bien recibido por las chicas casquivanas. Cuando él y los suyos salieron de la prisión preventiva bajo fianza -adornados de naranja, color del hinduismo- sus promesas de volver a las andadas fueron jaleadas por una multitud, mientras la inútil policía india -que tan a menudo se niega a tomar denuncias de violaciones- sonreía.

Hoy en Bombay, el Ejército de Shiva, un partido importante, volverá a saquear hoy los puestos de venta de postales o chocolatinas con forma de corazón y pisotearán las rosas. A las parejas en actitud sospechosa se las conminará a separarse, "de lo contrario los casaremos allí mismo". Una de estas manadas avergonzó esta semana en Mangalore a una adolescente que tonteaba con un joven musulmán. El padre se creyó forzado a presentar una denuncia por violación contra el joven -que sí fue registrada- lo que llevó a la chica a suicidarse. Estos grupos son los mismos que vandalizan iglesias en la zona o zurran a los que llevan símbolos cristianos en el coche.

Impasibles, las hijras (travestis) de Bombay, se afanaban ayer en envolver el Kamasutra que pretenden regalarle hoy al líder del Ejército de Sena -admirador de Hitler- "para aumentar su conocimiento de la cultura india". Otro grupo habla ya de convertir el 1 de marzo en Día del Kamasutra como alternativa indígena al San Valentín anglosajón.

El Día de los enamorados en India es tan kitsch como en cualquier otro lugar del mundo. Sin embargo, pese a su descarada comercialidad, en India tiene un potencial revolucionario que nunca fue imaginado por sus difusores estadounidenses. Porque en la India rural sigue siendo impensable ir de la mano -sólo ellos-, algo todavía audaz en la India urbana. El mayo del 68 que esperan en India es, quizás, el de 1868. Para el puritanismo hindú -reforzado por las ocupaciones islámica, victoriana y misionera- mentar el amor es como mentar el sexo en un convento.

El amor es algo sólo tolerable en el cine de Bollywood. Como el baile. "Evite bailar", reza ahora un cartel en el pub del Hotel Taj de Bangalore. No ha sido secuestrado por los talibanes, como el Taj Mahal de Bombay, sino por puritanos hindúes salidos de las urnas hace unos meses, que han prohibido bailar en público en el estado de Karnátaka. Bangalore fue conocida por la "pub capital" de India. Ya no. A partir de las 11.30 de la noche los jóvenes se dedican a comer, porque beber ya es imposible. Con lo cual, proliferan las fiestas "rave" en medio de la nada, a treinta kilómetros, con enorme riesgo para conductores y pasajeros.

Pero eso es cuando la fiesta -por llamarla de algún modo- en Bangalore ya ha terminado. Antes, un sábado a media tarde, la zona comercial atrae también a hordas de jóvenes -sólo chicos- llegados del este de la ciudad. Hablan kannada -la lengua nativa- y no tienen dinero. Pero sí ojos, y miran como si fueran de otro planeta a las chicas indias con tejanos que hablán inglés y ríen con otros chicos indios con los que toman café o cerveza, a precio de oro. Algo sucedido sucede en Bombay con los hablantes de maratí. A unos y otros, mientras tanto, sus mamás les deben estar buscando una chica de su casta cuya familia pueda pagar una buena dote. Pero la edad del matrimonio es cada vez más tardía. Un explosivo -y manipulable- cóctel de frustración sexual y económica. "Es una guerra de clases", reconoce Suresh, productor discográfico. El abismo entre India y Bharat (nombre hindi del país) crece. Y a algunos les recuerda al Teherán de antes de la revolución.

21.10.08

VINT-I-UN POEMES ANGLESOS DEL DINOU

Traducció de Jordi Joan


CANÇÓ
SONG
Christina Rossetti

Quan ja no hi sigui, amor,
no em cantis cançons greus,
no em plantis roses al capçal,
ni cap ombrós xiprer:
damunt meu sigues l’herba
molla de rou i plugim,
i si així et plau, recorda,
si no et plau més l’oblit.

Ja no veuré les ombres, -
no sentiré com plou,
ni el rossinyol desfent-se en cants,
com si estigués de dol.
En somnis, al crepuscle,
que no es pon ni s’aixeca,
pot ser que me’n recordi,
potser ho oblidaré.


SONET HIVERNAL
A WINTRY SONNET
Christina Rossetti

“No tornarà mai més la primavera”,
digué un pit-roig, “ja no em caldrà fer res”.
Féu un roser, “quin cansament de gebre,
ni sol ni pluja la saba enardeixen”.
La mitja lluna: “En nits de boires lentes
tant se me’n dóna créixer o bé decréixer”.
Digué l’oceà: “Tinc set de fa temps,
els rius de la Terra no m’omplen més”.

Va arribar la primavera, el pit-roig
va fer-se el niu, cantà l’amor, joiós.
El glaç va desfer-se i la rosa
es vestí amb fulla i poncelles carmí.
La lluna mat brillà. L’oceà al sol
s’encrespà blau, p’rò assedegat sens fi.


COSTA AMUNT
UP-HILL
Christina Rossetti

És que el camí s’enfila sense fi?
Ben bé fins al final.
L’excursió durarà tot el dia?
Sí, del matí en avall.

P’rò hi ha algun lloc per passar-hi la nit?
Hi ha un sostre per les lentes hores negres.
Podria ser que amb la foscor no el clissi?
No pots deixar de veure’l.

Em trobaré altres viatgers, de nit?
Els que han sortit abans.
Llavors truco a la porta o faig un crit?
No et deixaran plantat.

Cansat i feble hi trobaré repòs?
L’esforç serà recompensat.
Hi haurà llits per a mi i per a tothom?
Que sí, per tots n’hi haurà.


“QUI HA VIST EL VENT?”
“WHO HAS SEEN THE WIND?”
Christina Rossetti

Qui ha vist el vent?
Ni jo ni tu:
Si tremolen les fulles
el vent passa a través.

Qui ha vist el vent?
Ni tu ni jo:
Si l’arbre vincla el cos
el vent passa arran seu.


COMPLANTA
DIRGE
Thomas Lovell Beddoes

Reposem a sota l’herba
al clar de lluna, d’ombrel·la
un bell teix, sense que ens sentin
els qui passegen. Enveja
tindrien d’aquest delit,
tomba amb llum, cuques de nit.
Veniu, seguiu-nos rient,
solcant fins al rocam en velles ones,
allà on la neu cau al mar a milers,
on nàufrags i ofegats tenen
gaies tombes.


EL PRETENDENT FANTASMA
THE PHANTOM-WOOER
Thomas Lovell Beddoes

Un fantasma pres d’una dama,
a mitjanit, l’aire estrellat,
la visitava al seu coixí;
Amb la dolçor del cel per sobre
dels mots encisers de l’amor
se’n guanyava l’esp’rit.
N’és ben dolç el to enverinat,
petits serpents de veu de plata,
en cranis florits niuen, reposen,
cantant sempre: “Mor, oh, mor!.”

Jove esp’rit abandona la carn, vine
amb mi a la tomba tranquil·la,
el nostre jaç és agradable i fosc:
la terra ens bressarà quan giri
sota les neus del cobrellit
i els llençols d’ardent plom.
N’és ben dolç el to enverinat,
petits serpents de veu de plata,
en cranis florits niuen, reposen,
cantant sempre: “Mor, oh, mor!


OCELLETS DE LA NIT
LITTLE BIRDS OF THE NIGHT
Stephen Crane

Ocellets de la nit,
tenen tant a explicar,
enfilats en filera
se’m queden mirant, d’ullets seriosos,
em parlen de flors que han vist amb afecte,
de prades i arbredes distants,
de pàl·lids arenys al peu de la mar
i brisa que mou el fullam,
l’experiència és ben gran
d’aquests ocellets que arriben de nit.


UNA ARANYA SILENCIOSA I PACIENT
A NOISELESS PATIENT SPIDER
Walt Whitman

Una aranya silenciosa i pacient
vaig veure, aïllada a un petit turó,
com si explorés la immensitat buida a l’entorn
llançava filaments i filaments i filaments, de dintre seu,
tot cabdellant, descabdellant, sense descans.

Com tu, ànima meva, que et trobes
envoltada, despresa, en insondables oceans d’espai,
sense cessar medites, t’aventures, llances, cerques esferes a unir,
a fi de fer el pont que et cal, fins que l’àncora dúctil s’arrapi,
fins que la teranyina que llences s’agafi a algun lloc,
ànima meva.


PENA
SORROW
Aubrey de Vere

De jove li vaig dir a la Pena,
“Vine i jugaré amb tu”.
Ara és a prop tot el dia,
i de nit torna per dir,
“demà vindré, un altre mes,
vindré per quedar-me amb tu”.

Pels boscos passegem junts,
amb passes lleus ressona a prop.
Pel meu cap a la intempèrie
ha fet un recer d’hivern;
tota la nit quan cau pluja,
en sento el respir a la vora.


ELS DOS ESPERITS
THE TWO SPIRITS
Percy Bysshe Shelley

PRIMER ESPERIT
Oh vós, que plomat de desig
planeu sobre la terra, alerta!
Son vol de foc, una ombra espia.
La nit arriba!
Esclat de regions etèries,
enmig del feix de llum, del vent,
vagar per ‘quí fóra un plaer.
La nit arriba!

SEGON ESPERIT
Els immortals estels, com brillen;
si travesso l’ombra nocturna
al cor hi trobaré una llàntia,
serà de dia!
Somriurà amb tendra llum la lluna
seguint les meves plomes d’or,
els meteors vora el meu rumb
faran, de la nit, dia.

PRIMER ESPERIT
Si els remolins de fosca creen
llamps i granís i grans aiguats,
guaita, els confins d’aire s’alteren-
la nit arriba!
L’huracà amb ràpids núvols rojos
atrapa aquest sol declinant,
la pedra escombra el pla amb renou-
la nit arriba!

SEGON ESPERIT
En veig la llum i en sento el so;
navegaré el fosc de tempesta,
la calma a dins i la llum fora
que fan de la nit dia:
i vós, enmig de la tenebra
mireu des de la terra sòpita,
mon vol lunar veureu, potser,
amunt, ben lluny.


COMPLANTA AL BOSC
DIRGE IN WOODS
George Meredith

El vent mou els pins,
més avall
no corre un bri d’aire:
quiet com la molsa que brilla
arran de terra i damunt
les arrels, tan aquí com allà,
el pi escampa la mort.
Muts com a sota del mar.
Més amunt, més amunt,
la vida s’apressa a la cursa
de núvols darrere de núvols;
I ens n’anem,
i caiem com si fóssim fruits d’arbres,
quiets també,
tanmateix.


EL CIGNE DE PLATA
THE SILVER SWAN
Orlando Gibbons

El cigne argentat que sempre fou mut
en pressentir la mort va desfermar la gola,
vinclant el pit contra el canyar, a la vora,
cantà per primer cop, l’última nota:
adéu, la joia; mort, vine a tancar-me els ulls.
Hi ha menys cignes que ànecs, menys savis que rucs.


“NO VAGAREM JUNTS MAI MÉS”
“SO, WE’LL GO NO MORE A-ROVING”
Lord Byron (George Gordon)

No vagarem junts mai més
amb la nit ben avançada,
per més que el cor ho volgués
i la lluna fos ben clara.

L’espasa ha malmès la beina,
l’esperit esgota el pit,
el cor demana un intèrval,
fins l’amor vol un respir.

La nit es féu per amar
i el dia torna de pressa,
p’rò ja no vagarem mai
sota la lluna creixent.


AGOST
AUGUST
Algernon Charles Swinburne

Quatre pomes vermelles en el branc
mig d’or, mig roja, aquella potser sap
com de madura era la sang al cor;
el color de les fulles era prou
com daurades espigues en ascens
entre els prats d’or d’aquell estival mes.

(...)


EL VELL QUE FLOTAVA
THE FLOATING OLD MAN
Edward Lear

Cridava un vell dalt d’un vaixell,
“Floto per sobre del nivell!”
Quan li varen dir que no, caigué rodó,
l’infeliç vell dalt d’un vaixell


“EI, NOI, EI NOI!”
HEY NONNY NO!”
Anònim

Ei noi, ei noi!
Els homes són ben rucs, volen morir!
Quin mal hi ha a cantar i ballar
quan toca a morts el campanar?
Quin mal hi ha a nedar en el vi
i fer anar els dits com vols
i cantar així, ei noi, ei noi,
quan bufa el vent ben fort,
i el mar es va fent gros?
Ei noi, ei noi!


“TENIA UNA NOGUERA”
“I HAD A LITTLE NUT TREE”
Anònim

Res no donava la meva noguera
tret de nou moscada i pera llimonera,
la infanta d’Espanya vingué de visita,
tot per poder dir que l’havia vista,
vaig lliscar pels mars, vaig ballar a les aigües
i cap au del cel no pogué aturar-me.


LA CANÇÓ DEL JARDINER GRILLAT
THE MAD GARDENER’S SONG
Lewis Carroll

Creia que veia un elefant
que tocava el flautí:
s’hi va fixar i resultà ser
de sa dona un escrit.
“Ara sí que ho veig clar”, digué,
“que és amarg existir!”

Creia que veia tot un búfal
al damunt de la llar:
s’hi va fixar i resultà ser
neboda d’un cunyat.
“O toques pirandó”, digué,
“o avisaré els soldats!”

Creia que veia un escurçó
que li parlava en grec:
s’hi va fixar i resultà ser
el dimecres que ve.
“El que em sap greu”, digué,
“és que no parli bé!”

Creia que veia un empleat
a un mitjà de transport:
s’hi va fixar i resultà ser
un hipopòtam gros.
“Si es quedés a dinar”, digué,
“no ens deixaria un os!”.

Creia que veia un trist cangur
fent anar un molinet:
s’hi va fixar i resultà ser
un comprimit d’anet.
“Si m’empassés això”, digué,
“sí que faria net!”

Creia que veia un carruatge
arran de la llitera:
s’hi va fixar i resultà ser
un ós sense carrera.
“Pobret, se li veu prou”, digué,
que espera una peixera!”

Creia que veia un ample albatros
batent d’ales al ciri,
s’hi va fixar i resultà ser
un segell fet a mida.
“Val més que te’n tornis”, digué,
“que les nits són humides”.

Creia que veia un gran jardí
que s’obria amb clau mestra:
s’hi va fixar i resultà ser
una regla de tres:
“En sabré el misteri”, digué,
“en un res i no tres!”.

Creia que veia alguns indicis
que provaven que era el Papa:
s’hi va fixar i resultà ser
un sabó amb massa traça.
“Un fet tan trist”, encertà a dir,
“desfà tota esperança!”.


LA MORSA I EL FUSTER
THE WALRUS AND THE CARPENTER
Lewis Carroll

“El sol il·luminava el mar,
brillant sense cap brida,
s’escarrassava a fi de fer
cada onada eixerida,
cosa curiosa perquè era
ja negra nit complida.

La lluna, encesa amb mala lluna,
creia que al sol allà
no se li havia perdut res
si el dia ja era enllà,
“Té poc tacte a venir”, digué,
a tallar el bacallà”.

El mar era moll com ell sol,
la sorra ben eixuta.
La boira era ben invisible,
o més neta que bruta.
Cap ocell no volava enlaire,
cap no feia cap ruta.

La Morsa i el senyor Fuster
anaven de bracet,
plorant de veure tantes piles
de sorra a tort i a dret
“Si tot això fos retirat,
seria un palauet”.

“Si set minyones amb escombres
s’hi posessin mig any,
ho arreglarien?”, digué la Morsa,
“¿o calen anys i panys?”.
“Ho dubto”, respongué el Fuster,
“amb un llagrimós plany”.

“Ostres, veniu a passejar!”,
la Morsa els oferí.
“Un volt i conversa platgera
pel sòl diamantí”.
“Només en poden venir quatre,
que no tenim més dits.”

L’ostra més gran se’l va mirar,
p’rò no va dir ni així:
l’ostra més gran parpellejà,
i remenà el magí,
deixant clar que ni somiava
abandonar el closquí.

P’rò quatre ostres joves saltaren,
d’esperar amb candeletes,
d’abric polit, cares rentades,
i sabates ben netes,
el que no és poc, ja que, sabeu,
no tenien potetes.

Quatre ostres més varen seguir-les,
i encara quatre més;
en una allau van decidir-se,
i més, i més i més,
saltant sobre l’escuma d’ones,
badant fins l’aiguavés.

La Morsa i el senyor Fuster
van caminar una milla,
fins descansar damunt d’un roc
a la vora de l’illa:
les ostres es van posar en rengle
arrambant la conquilla.

“És hora de parlar de tot”
féu la morsa, “amb el cor”:
“De barques, de segells i esclops,
nobles i col-i-flors,
d’explicar perquè bull la mar
i les ales dels porcs”.

“Alto un segon”, van dir les ostres,
“abans de la xerrada!”,
“que algunes estem sense alè,
suant la cansalada”,
“No hi ha pressa”, va dir el Fuster,
tot fent-se el camarada.

“Un mos de pa”, va dir la Morsa,
“sí que el trobo a faltar”:
“Amb pebre i vinagre a balquena,
no em faria pregar...
si esteu a punt, ostres bufones,
comencem a endrapar”.

“Però a nosaltres no”, cridaren,
entristint-se una mica.
“Després de tanta gentilesa,
quina una més inica”.
“Fa bona nit”, va dir la Morsa.
“Heu pensat mai en Tanganika?”.

“Que amables de venir!” la Morsa
“que trempades que sou”.
El Fuster replicà tan sols,
“Més llesques de pa tou!”.
“Esteu sordes com una tàpia
o no sabeu on sou?”.

Quina vergonya, féu la Morsa,
fer-los una jugada
després de portar-les tan lluny
corrent com afamades!
El Fuster només va exclamar
“Quanta mantega untada!”

“Em feu plorar”, digué la Morsa:
“Mira que em quèieu bé”,
triant entre sanglots i llàgrimes
la mida que convé
i tot portant-se el mocador
sobre els ulls fets malbé.

“Ostres”, digué el senyor Fuster,
“déu n’hi do quina volta!
I si ara fem un pensament?”.
P’rò ara ningú els envolta,
només hi ha pau rere un festí
digne d’uns carnestoltes.


“QUAN L’HIVERN COLGUI L’HORITZÓ”
“IN WINTER, WHEN THE FIELDS ARE WHITE”
Lewis Carroll

[Els asteriscs corresponen a les interrupcions d’Alícia]

Quan l’hivern colgui l’horitzó
serà per ‘ tu aquesta cançó.

* * *

Quan la primavera verdegi
ja t’ho diré, segons ho vegi.

* * *

Quan l’estiu allarguissi els jorns
potser entendràs ja les cançons.

Quan la tardor vingui i s’esfulli
la ploma amb tinta cal que mullis.

* * *

Vaig enviar un missatge al peixos.
En breu: “D’això en vull uns quants feixos”.

Aquells peixets de la mar blava
no em van respondre amb mala bava,
però tampoc no hi veia el què:
“No ho podem fer, senyor, perquè...”

* * *

Doncs vaig fer que algú els advertís:
“Val més fer cas, és un avís”.

Als peixets no els va fer cap gràcia:
“Quin mal geni, quina desgràcia!”

Els ho vaig dir un cop o dos,
p’rò ells com si bordés un gos.

Vaig agafar una cafetera,
nova de trinca i de primera.

El meu cor semblava d’atleta
en tant que l’omplia a l’aixeta.

Llavors varen dir-me: “Els petits
peixets ja són tots als seus llits”.

Tot d’una li vaig etzibar:
“Doncs així els hauràs de llevar”.

Això vaig cridar ras i curt;
a cau d’orella, quin ensurt!

* * *

P’rò era un paio molt tibat,
va dir-me: “Ei, m’has eixordat!”

Amb un llevataps del relleix
els vaig ‘nar a llevar jo mateix.

Em vaig trobar la porta als nassos.
Vaig fúmer cops com un pallasso.

Quan vaig trobar la porta closa
vaig provar el pom, p’rò una altra cosa....

Hi va haver una pausa.
“Això és tot?”, va encertar a dir l’Alícia.
“Això és tot”, digué Humpty Dumpty.
“Adéu-siau”.


“SOPA ESTUPENDA, GUSTOSA I VERDA”
“BEAUTIFUL SOUP, SO RICH AND GREEN”
Lewis Carroll

Sopa estupenda, gustosa i verda,
fumeja a l’espera a la sopera!
Davant de tal delícia, qui no s’inclina!
Sopa del vespre, sopa estupenda!
Sopa del vespre, sopa estupenda!
Ss-ssopa ess-sstupenda!

Ss-ssopa ess-sstupenda!
Ss-ssopa ess-sstupenda!
Ss-ssopa del vess-sspre,
estupenda, sopa estupenda!

Sopa estupenda! Qui vol peix
o caça, qui vol res més?
Qui no ho canvia tot per un xxx...
arrupet tan sols d’estupenda sopa!
Xarrupet tan sols d’estupenda sopa?
Ss-ssopa ess-sstupenda!
Ss-ssopa ess-sstupenda!
Ss-ssopa del vess-sspre,
estupenda, SOPA estuPENDA!

20.12.07

BENVINGUTS A L'ESPAI (Schengen)


A Pärnu, a Estònia, l’esclafament d’aquella mar de cendra del cel gris. I tot era tan pàl·lid com el rostre extenuat del final de l’hivern. La mirada, somnàmbula, topava amb les coses mancades de llum. S’allargava l’esguard, confiat, sense espurnes que el fessin virar. Era l’aire pagà, la frondosa boscúria perenne poblava els carrers. No hi havia cap cosa que fos en lloc de res més. Era l’aire pagà, boreal, transparent, la blancor dels bedolls, l’horitzó circular. Cap ruïna podia esberlar l’espai clos de cap llar, la fermesa dels murs. No hi havia més temps que un present d’ulls ben clars. Enlloc més d’Europa semblaven les noies tan fora del temps. No n’era guarniment la joventut, n’eren l’encarnació, a redós del mal temps. Suspesa per poc en el temps una fira del temps dels soviets. En recordes una altra a Irlanda del Nord, a la vora d’un mar també inhòspit. Els gelats, els colors tan llampants dels cartells, els shorts barroers sota el fred, el mal gust musical com si fos a Lloret, era fora de lloc. I recordes la carpa d’un circ reflectit a les aigües del port quan tornaves a casa, un hivern de finals dels noranta. Aleshores bullia la Barceloneta. Per fora era un ball d’envelat amb les veles a punt de varar, amb ulleres de sol i xandall. De dintre, una capsa tancada. A ca la veïna, els escarabats feien la viu-viu com si res, per les estovalles, mentre ella bevia, explicava l’esforç de pujar tota sola el seu fill, que el pare era egipci. Ara mentre escric se’m desvetlla el sentit d’aquella conversa. A Algesires, com si no hagués sortit de la Barceloneta. Els mateixos xandalls, les mateixes morenes esveltes, igual contraban de mirades. Mentre a Estònia, una noia i un noi, d’aire greu, amb cara de russos. Feien via extramurs de Revel, i eren ells qui sentien de cop la presió de la història. A Sant Petersburg, els blocs cantoners (com un tall) on visqué Dostoievski, en pisos de doble perspectiva. Nevski, avinguda amb ressons de llegenda, aleshores encara minada de sots. L’Ermitage i l’orgull proletari: ho van adquirir amb la suor de nos-altres. Ara és nostre. Més encara, és dels nostres, per sempre, de tots. I la joia en els ulls dels lectors, com enlloc, enlairats subterranis. El poder desxifrar l’alfabet per no entendre’n borrall, més que això. L’Orient, que comença amb ulls blaus. Dostoievski un cop més ens en dóna la clau: la llibertat no és triar el que ens convé, sinó tot el contrari. L’enfonsament, les aigües glaçades com vodka, canals i palaus, Petersburg, les matruixkes, les velles amb les mans vermelles de fred, amb un pom de flors, que vénen per res, canvien mitjons, i tota la merda que sura dels rics. La lletania que es clava, de l’ànima eslava, amb grillons. Fastuós, l’Ermitage, un saló de ball, encerat, per Matisse, Picasso, Renoir, (vini, vidi, Vinci). Una vella nascuda abans de la revolució t’indica una adreça abans que li demanis, amb la seriositat de qui encara construeix el socialisme. El decorat, però, pura tramoia presa pels figurants. Els policies de frontera, d’opereta. L’arribada a Vílnius, un descarrilament a Centreuropa. Segons la companya, ferroviàries enormes xerraven ben fort segudes en vàters contigus, les portes perdudes. A Europa Oriental les flors són un producte de primera necessitat. El mercat era un campament ben trist, en un cinquanta per cent, de cansalada sense un dit de tall. L’apoteosi de la fe, dominical. La catedral de Finlàndia, ortodoxa, com el despotisme dels popes, a Patràs. I Darmstadt, com un tortell de reis. L’elegància glacial del jugendstil. Una suau línia empedrada a Kaunas. Riga, la vida nocturna. El pols d’una ciutat amb cara i ulls i nom de seductora. D’una extemporània reverència envers l’aristocràcia. Un jugendstil que pica l’ullet. Res a veure a Berlín. Vaig arribar-hi en avioneta, a Tempelhof, a l’hora que tancaven, a quarts d’onze. Mentre regirava la motxilla, se’m va acostar un senyor amb un manat de claus em va dir que m’afanyés, que era hora de tancar l’aeroport de Berlín-Tempelhof. A fora, la poca densitat, la foscor espessa, el fred eixut i les ventades, el forat negre d’Alexander Platz. El ninot indultat de l’ampelmann. Marx assegut, Engels dempeus. Palast der Republik. Us esclafarem, digué Khrutxov. I Breslau. I ser en el lloc d’uns altres, com si res.

27.11.07

LOS SIN TIERRA TAMBIÉN VOTAN CON LOS PIES

Janadesh: La larga marcha de los indios invisibles

JORDI JOAN BAÑOS

NUEVA DELHI.- Son muchos, más de 25.000, pero representan a decenas, cientos de millones. Y a pesar de ser tantos, son invisibles para los medios de comunicación indios. Su entrada en Nueva Delhi fue en domingo, como para no molestar, después de veinticinco días de marcha. Han salido del corazón de India, Madhya Pradesh, el día 2 de octubre, aniversario de Gandhi. Y con el mismo espíritu inquebrantablemente no violento, han atravesado los pueblos de una India polvorienta, oculta a turistas e inversores. Tras andar 340 kilómetros -muchos de ellos con los pies descalzos- la gran mayoría ha alcanzado la capital. Siete se han dejado la vida en el camino, tres de ellos, atropellados.Marchan en silencio, con expresión adusta y agotada, disciplinadamente en tres columnas, apoyándose en bastones de caña. Hombres y mujeres, niños y ancianos, la mayoría jornaleros, desheredados todos. Ellas, con una enorme determinación en la mirada y, a pesar de tantos días de marcha, impecablemente aseadas, vistiendo sus multicolores atavíos tradicionales.
De vez en cuándo, algunos corean vivas a Ekta Parishad, el movimiento gandhiano que ha vertebrado sus agravios. Vienen de las profundidades de India y todo en ellos delata una miseria extrema, aun en el país que más pobres alberga. Muchos son dalits o intocables, con toda propiedad, parias de la tierra. Hay también adivasis o indígenas tribales, los más primitivos habitantes del subcontinente indio, de piel todavía más oscura, de lengua todavía más oscura y aún más marginados. De muy atrás también procede su demanda: derecho a la tierra que trabajan. Y a los bosques.
Ram Pravesh es de Bihar y tiene 28 años pero aparenta quince más. No lleva zapatos. Se unió a la convocatoria porque, a fin de proteger a un rumiante salvaje, se le veta la entrada al bosque donde cortaba leña. Aspira, dice, a cultivar un pedazo de tierra y a educar a sus hijos. Su caso ejemplifica otros muchos, en que la presión conservacionista ha chocado con formas de sustento tradicionales.
El pasado lunes, Ram y los demás vieron como cientos de policías -con cañas parecidas para un uso distinto- les impedían salir del descampado donde habían pernoctado, dando al traste con su intención de hacer una sentada frente al Parlamento, susceptible de transformarse en huelga de hambre. No obstante, a media tarde, el anuncio de que el Ministro de Desarrollo Rural había aceptado todas sus condiciones tornó el desasosiego en alivio. Ni el gobierno, ni los organizadores, querían una bomba de relojería humanitaria en pleno corazón de Nueva Delhi. Una multitud hacinada sin condiciones sanitarias sostenibles. Sin olvidar que sus exigencias no eran maximalistas, que sus métodos eran pacíficos y las alternativas, peores. Como dice Rajagopal –que oculta sus apellidos con iniciales para no manifestar su casta-, si un gobierno democrático no honra sus compromisos, echa a los desposeídos en brazos de las guerrillas maoistas, que ya infestan uno de cada cuatro distritos del país.
Y es que, a pesar de la eficiente logística –se agrupaban en grupos de mil para comer- el agua empezaba a escasear. Y los problemas de malnutrición y deshidratación ya habían hecho mella durante la marcha. Así lo revela uno de los 25 médicos, apoyados por seis ambulancias. ¿25.000 concienciados? Tal vez no. Seguro que más de una familia se debió unir a la comitiva por la ración diaria de rancho. Lo que sólo confirmaría la privación del campo indio, donde cada día son varios los campesinos que se suicidan con pesticidas por no poder devolver un crédito a un usurero. Muchos de estos suicidas cultivan el algodón en un estado –Maharashtra- donde las exportaciones textiles crecen con cifras de tres dígitos.
People have the power
Ante tamaña demostración de fuerza, todos los partidos políticos se apresuraron, a lo largo del itinerario, a prometer su apoyo a la denominada "Janadesh 2007" o "veredicto popular 2007". Esta semana, en caliente, el gobierno indio, se ha comprometido a crear un comité para la propiedad y la reforma agraria, encabezado por el Primer Ministro; juicios rápidos para los casos de disputas de tierras; y un órgano específico para canalizar las demandas de los indígenas. Los jornaleros quieren una parcela de tierra, en muchos casos, y en otros, simplemente, que se les reconozca con un título de propiedad la tierra que trabajan, a veces desde hace generaciones. Y que se realice con la misma celeridad reservada a las adquisiciones de terrenos por parte de empresas. No obstante, cabe preguntarse si esta privatización de tierras comunales, en muchos casos, no terminará facilitando y acelerando las adquisiciones por parte de grandes compañías.
Un equipo de cuatro catalanes -Oriol, Sergi, Enric y Juli- han seguido la marcha –en coche y a pie- desde sus preparativos, para la realización de un documental. Para ellos, ha sido toda una lección de política -que no desmerece el lema de que India es la mayor democracia del mundo- "ver como las demandas de más abajo consiguen ser canalizadas hasta los más alto". También encontramos a una canadiense, Wynne, que califica a sus desarrapados compañeros indios de viaje de "gente abierta, honrada y creativa", que le ha proporcionado, cada atardecer, "la mejor música de India". Un traductor de ocasión, Danish, estudiante de arquitectura, reconoce haber visto "una cara nueva" de su propio país.
El lunes por la tarde, la cena de campaña –arroz, patatas, roti- sabía mejor por ser la última. Algunos se apresuraban a huir del asfalto y tomar el tren de regreso, ya esa misma noche. Recogían los cacharros, la esterilla de plástico, la botella vacía. Para volver al silencio y la invisibilidad, que no estorbe el relato de la India emergente, contado por su élite urbana y anglófona. En cualquier caso, los invisibles, el lunes al atardecer en Nueva Delhi, sonreían, impacientes por contar a sus paisanos la jornada en que el mundo los miró. Y las maravillas de la gran ciudad que vislumbraron desde la calzada.
PD: Una ONG británica apoya económicamente la iniciativa de Ekta Parishad. Lo que pudo influir en que, finalmente, BBC World abriera sus informativos con la marcha. Lo que a su vez forzó a las televisiones indias a sacar a sus propios compatriotas de la invisibilidad. Pero a las pocas horas, ese mismo lunes, la Bolsa de Bombay superaba los 20.000 puntos y, de rebote –seguramente con alivio- los periódicos podían volver al triunfalismo de sus obscenos titulares de costumbre: "El hombre más rico de la tierra es un indio. Su fortuna supera los 40.000 millones de euros".

Publicat en versió lleugerament reduïda a "La Vanguardia", el novembre de 2007, en primera edició. Va saltar de la segona edició –la que es distribueix majoritàriament a Catalunya- després que Sarkozy decidís aterrar a Barajas a mitjanit, en la seva operació de rescat d’hostesses espanyoles al Txad.